El nombre alude a la necesidad de considerar unificadamente la localización geométrica en el tiempo y el espacio, ya que la diferencia entre componentes espaciales y temporales es relativa según el estado de movimiento del observador. De este modo, se habla de continuo espacio-temporal. Debido a que el universo tiene tres dimensiones espaciales físicas observables, es usual referirse al tiempo como la "cuarta dimensión" y al espacio-tiempo como "espacio de cuatro dimensiones" para enfatizar la inevitabilidad de considerar el tiempo como una dimensión geométrica más.
La
relatividad de Einstein trajo el nuevo concepto del espacio-tiempo,
demostrando que ambas magnitudes no son más que dos caras de una misma
moneda. Según esta nueva teoría de Einstein cada punto del espacio pasa
a poseer un tiempo personal, desapareciendo el concepto de tiempo
absoluto. Con estas ideas, Einstein llegó a la lógica conclusión de que
el tiempo no fluye, y por tanto el pasado, presente y futuro no
existen como tal, volviendo a un concepto tan antiguo como el tiempo
imaginario en el que creía Platón.
